UNA FERIA ENVOLVENTE: XVI EDICIÓN DE LA FERIA DE BIOCONSTRUCCIÓN AÍNSA

XVI FERIA DE LA BIOCONSTRUCCIÓN AÍNSA, HUESCA, ARAGÓN, ESPAÑA, UE, 27, 28, 29 de septiembre de 2019

[ > ] UNA FERIA ENVOLVENTE

Si eso de que “vale más una imagen que mil palabras” fuera cierto, podríamos convenir que este artículo escrito quizás no haya empezado con el mejor pie. No obstante y; a falta precisamente de eso, de una imagen y/o de imágenes, – en plural -, trataremos de llevarle la contraria al refranero remando contracorriente, aunque sólo sea durante el tiempo que nos lleve la lectura de estas páginas.

Mil palabras frente a una imagen

El mundo de la arquitectura y la construcción en general no es ajeno a la fuerza y prevalencia de la imagen, al predominio de lo visual sobre los otros sentidos. El tempo de la vida hoy no deja espacio para que el resto de esos sentidos, – al menos, cuatro más -, nos permitan acercarnos de un modo más pausado, periférico y esencial a nuestra propia realidad. No hay tiempo para matices entre café y café y; en este caso, los matices, entendidos como detalles, importan.

A menudo, la fachada, lo superficial, la estética, las imágenes que los medios de comunicación proyectan como actualidad, como la vanguardia más vanguardista; nos ofrecen, – con suerte -, una diapositiva en blanco y negro de la modernidad más amable, un puñado de píxeles caducados en un último intento por aferrarse a la búsqueda perenne de referentes, la necesidad insaciable de descubrir nuevos nombres que ofrecer a un público entregado, ávido por consumir las últimas novedades del mercado, una ofrenda sagrada en el ritual de la sociedad de consumo, rendida a la vorágine del momento y el capitalismo imperante.

En ese contexto de tierra quemada en que muchas veces se desenvuelve y desarrolla el ejercicio de la arquitectura, dentro de ese magma contemporáneo y digital, todavía aún hoy hay quien prefiere huir de las modas y volver a la raíz de este noble arte, a la esencia del oficio, hacer de lo necesario su bandera.

¿Lo necesario?

Lo necesario es lo de siempre. Lo necesario; por vital, por saludable, por ecológico, por sustentable, es y sigue siendo el empleo de las estrategias, principios, técnicas, sistemas y materiales tradicionales en la construcción de nuestras casas, en la construcción de nuestros hogares. No se trata de mirar al pasado con nostalgia, sino de desaprender lo aprendido y devolver lo aprehendido sin permiso a la Naturaleza, poniendo la tecnología más avanzada al servicio del interés de la ciudadanía, recuperando la escala humana de las c@sas, jugando en clave glocal (global + local). Desde esta plataforma siempre hemos apostado por una arquitectura con los pies en la tierra, en el suelo.

Sucede que, no sólo aquí, sino también en el panorama internacional, la tierra como material de construcción vuelve a la primera plana de la actualidad con fuerza, recuperando por derecho propio su merecido papel como actriz protagonista dentro de la cultura constructiva de nuestro tiempo, aportando su saber ancestral, sus modos de hacer, de ser y estar; reivindicando un espacio propio, su uso pertinente y vigente en plena era digital, inmersos como estamos, en toda una revolución ecológica y científica.

El papel protagonista de las mujeres en todo este proceso de cambio es vital y nuclear. Poco a poco, paso a paso, piedra a piedra, capa sobre capa, la arquitectura de tierra, la tierra con “f”, en femenino, gana terreno, avanzando sobre los prejuicios que, todavía hoy, siguen ahí, latentes, no sólo en el imaginario de la gente sino también en el día a día de la cotidianidad, sobre el asfalto, en la calle, en la caverna de la almohada. Como contrapunto a la tozuda realidad la arquitectura de/con tierra aporta una nota de color a la paleta de grises del cemento, de la “tierra europea” como lo definen en América, que viste los lugares que habitamos, no sólo en el ámbito rural, sino también, cada vez con más frecuencia, – aunque todavía sea de forma anecdótica y puntual -, en el seno de un espacio urbano que, paulatinamente, se rinde a la evidencia que supone la necesidad de mejorar la habitabilidad de los diferentes escenarios de encuentro que conforman el entramado de sus calles, avenidas y plazas públicas.

[ 27.09.2019 ] La llegada

(…) JM y yo aterrizamos tarde en Aínsa. Como de costumbre, – para variar -, nos habíamos perdido la inauguración oficial de las Jornadas. No lo hicimos a propósito, los horarios de autobús y las comunicaciones son las que son. Tras una larga caminata, sesión de escalada incluida, por fin llegábamos a la Torre del Homenaje del Castillo. Las conferencias se celebraban en el piso de arriba. Más escalones. La puerta estaba entreabierta, la pantalla sobre la que l@s ponentes más vespertin@s de las jornadas proyectaban las imágenes de pagüerpoin (powerpoint) de sus trabajos se situaba justo a un lado de la misma. En primera fila, atenta y amable, nos recibió con una cómplice sonrisa la Figols, una buena amiga de Chema con la que, casualidades de la vida, compartí universidad. En silencio, continuamos hasta el fondo de la estancia, caminando de puntillas por el pasillo. Inesperadamente, a mitad de trayecto, reparamos en otra cara conocida, nos topamos con la mirada de la Ángels, que también se contaba entre el público. Finalmente encontramos un sitio libre, en una de las últimas filas. José María, que iba delante, hizo las veces de acomodador. Nos sentamos en un par de viejos butacones de cine que servían como asiento en los que; por cierto, – y valga la redundancia-, se estaba también de cine, nada que envidiar a los del Kursaal de San Sebastián.

La primera ponente a la que pudimos escuchar, era una mujer joven muy enérgica, que parecía de lo más entusiasta, resuelta y decidida; una maestra de obras, una albañila luchando por recuperar del olvido y sacar de la ruina una vieja construcción en pleno corazón del Pirineo, muy cerquita de donde nos encontrábamos. El proyecto que estaba exponiendo era una iniciativa que trataba de la fructuosa rehabilitación de una antigua borda semi-abandonada siguiendo métodos de construcción tradicionales, empleando sistemas, técnicas y materiales locales. En suma; un proyecto llevado a término por mujeres y con mujeres como protagonistas, con un marcado carácter reivindicativo.

Apenas un momento después, aguas abajo, dejándonos llevar por la corriente del río Ara, estábamos en Ayerbe, cerquita de Huesca, donde nos encontramos con un trabajo 100% “made in tierra”, la casa familiar de Ángels Castellarnau, construida en tierra. “Made in tierra Spain” es un proyecto de difusión y divulgación promovido por las arquitectas Pilar Díez y la propia Castellarnau, que reúne un buen número de obras y trabajos de arquitectura de tierra contemporánea, que recoge ejemplos de, prácticamente, toda la geografía del Globo. Un proyecto cuyo contenido quedó expuesto al público parcialmente en la Sala de Caballerizas del Castillo, cuya presencia y contenido estaba más que sobradamente justificado,  entroncando con la temática general de las Jornadas. Las ponencias de estas profesionales, más que una elección acertada por parte de la organización del evento, – que lo fue -, resultaron ser pura necesidad, necesarias por justas, merecidas, por pertinentes y oportunas.

La siguiente charla corrió a cargo de Petra Jebens, arquitecta con gran solera afincada en la zona desde hace años, con una dilatada trayectoria profesional en el campo de la bioconstrucción, presidenta del IEB, el Instituto Español de Baubilogía, presentando el último proyecto cocinado en su estudio, la construcción de una casa orgánica en Guaso, acompañada de parte de su equipo; todo un elenco de actores; entre los que se contaban la arquitecta técnica de la obra, el cliente que realizó el encargo y el compañero de Petra, verdader@s expert@s en la materia.

Cerrando las intervenciones de la tarde, Andrés Martínez nos deleitó con un “final de viaje inesperado” y compartió su trabajo en torno a “la experiencia de la arquitectura a través de su envolvente”, reivindicando el papel de la poesía como herramienta y motor de cambio de la sociedad actual, trabajando “por crear conciencia”. Gracias a Andrés aprendimos que, entre otras cosas, el campo magnético del corazón y sus latidos puede alcanzar un radio de cuatro metros y medio de distancia. Creo que JM y yo estábamos sentados algo más lejos de él y aún sí, su pulso, nos llegó.

Justo al bajar las escaleras, José María se re-encontró con un viejo compañero del curso del ICHAB de Cooperación que años atrás había organizado Julián Salas en la Escuela de Arquitectura de Madrid, fue un momento muy emotivo. Como última actividad dentro de la jornada inaugural, asistimos a la presentación de apertura al público de la exposición “Made in tierra Spain” en la Sala de Caballerizas. Fue Ángels Castellarnau la encargada de presentar el trabajo del equipo de excepción que conforma junto con la arquitecta Pilar Díez. Much@s de l@s asistentes quedaron epatad@s con el contenido. La tierra, más que contemporánea, puede ser y, de hecho, es, arquitectura de vanguardia, fuente de inspiración de la que beben much@s profesionales, dentro y fuera de la disciplina.

[ 28.09.2019 ] Vuelta al cole

Esta vez llegamos con algo de margen. Aparcamos el coche en la explanada y nos dirigimos hacia la pasarela que daba acceso al interior del recinto amurallado. La vista del Pirineo y el filo aserrado de sus cumbres impresionaba sobremanera desde aquel balcón privilegiado. Sin tiempo para más, nos encaminamos hacia la torre donde se encontraba la sala habilitada para acoger la celebración de las jornadas, la misma de la tarde anterior. Justo al cruzar la pasarela había un grupo de gente. Allí estaban Jesús Mainar, el maestro de obras de Artosilla y Toni Marín, director de Ecohabitar; viejos conocidos. Recién llegad@s estaban también Bea, Pedro y la pequeña Inés, a la que todavía no habíamos tenido ocasión de conocer. No hubo tiempo de poner la cafetera, aquel sábado habíamos madrugado más que las cafeterías de la plaza del casco antiguo del pueblo, que todavía no habían abierto al público. Vuelta a la clase. Con puntualidad inglesa, a eso de las diez de la mañana, después de unos minutos de cortesía, arrancaba la nueva jornada. Era el turno del profesor Pedro Bel.

Bel se había acercado con su familia desde la localidad de Zuera, donde reside, que no su lugar de trabajo, porque su lugar de trabajo es el mundo o, mejor dicho, la Tierra. Su ponencia estaba centrada en el empleo de aditivos naturales en revocos tradicionales, si bien, el título se quedó algo corto. Apoyó su intervención con diapositivas que mostraban no tanto su trayectoria y bagaje profesional, – que también -, sino su propia proyección. Fue muy interesante poder asomarnos hacia dónde se dirige la arquitectura y construcción con tierra hoy, en el territorio de la Península y más allá de Graná, en el continente africano, más allá del Mediterráneo. Gracias a su magisterio, aprendimos la importancia de aprovechar al máximo los recursos, de llevar al límite las posibilidades de los materiales y la entrega e ilusión de la gente por construir un mundo más mejor, espacios más habitables.

Aquí “no se tira nada”, – apuntaba Pedro -.

Pedro Bel A., profesor del máster universitario de tierra que imparte la Universidad de Granada, también fue y es alumno y compartió generoso lo aprendido de otr@s maestr@s con el público que abarrotaba la habitación del salón.

Es por ello que, a colación de las palabras del propio Pedro, voy a permitirme, hacer un pequeño impás para destacar el trabajo y la trayectoria profesional del Arquitecto Antonio Almagro, su decisiva aportación en la restauración de las Torres mudéjares de Teruel, a propósito de la temática central de la charla bajo el título “la envolvente” y, en este caso, el tratamiento de sus heridas. Seguidamente, vamos a detenernos en un detalle técnico, una pequeña lección de la que caben extraer muchas otras, como la importancia de reparar los daños superficiales en construcciones de tierra con materiales flexibles, no rígidos, no especialmente duros, buscando garantizar una mayor durabilidad de la reparación, huyendo de la irreversibilidad en la actuación técnica.

no vamos a buscar dureza

Bel habló de sus propios trabajos e investigaciones; sí, y encontró también el momento para hacer justa mención a otros cuya calidad y sublime sutileza, a menudo, no se recalca lo suficiente, como el de la recuperación del Palacio de la Aljafería en Zaragoza, en la capital aragonesa, gracias; entre otr@s, al esfuerzo de restauradores como Francisco Íñiguez Almech. Si alguien quisiera profundizar en ello, os invitamos a descubrir el libro “De la Aljafería” publicado hace ya varios años por la Institución Fernando el Católico (IFC), bajo la dirección del profesor Laborda Yneva, J.

Y después de este apunte, de esta cuña publicitaria, regresamos a la ponencia; al grano.

Pedro Bel nos encandiló con su mirada, su forma de interpretar un oficio, el arte de levantar paredes que él parece practicar siguiendo la máxima de ese antiguo proverbio nazarí que reza que:

para hacer una casa, se coge un puñado de aire y se sujeta con unas paredes

Para los que no hayáis tenido ocasión de conocerles, tanto a él como a sus proyectos, os invito a dejar sorprenderos por él, por ellos. Contención y sugerencia, elegancia y sencillez. Fiel a su estilo; la línea de trabajo que sigue desde sus inicios, durante toda su intervención trató de explicar cómo funcionan y cómo son las c@sas. Bel trajo consigo; en su maleta de barro, imágenes hechas lección de tierras anglosajonas, mejicanas, granadinas, zaragozanas, … Llegó cargado de las novedades y resultados de sus últimas investigaciones, pequeños y no tan pequeños avances.

(…) Apenas unos minutos más tarde, tras un breve receso, llegaba el turno para la artesanía de escuela y andamio, nueva ponencia y, con ella, nuevo ponente, Luis Prieto, maestro de maestr@s.

Luis Prieto es uno de es@s docentes de l@s que ya quedan pocos. Dicen que l@s compañer@s de viaje le definen a uno; pues bien, este señor, Luis, Don, fue compañero de otro señor; Ignacio Gárate Rojas; profesor, quien desde el compromiso y la sinceridad de su trabajo luchó siempre por la defensa de nuestro Patrimonio Cultural, por la defensa del arte de los oficios y sus gentes, co-autor de libros cuyo título lo dice no sé si todo, pero sí mucho, libros como Artes de la Cal y/o Artes del Yeso.

Quisiera añadir que Don Luis fue muy valiente en su exposición al tratar su tema como lo hizo, pero eso sería faltar a la verdad o, dicho de otro modo, quedarnos cortos. El profesor Prieto fue preciso y riguroso en sus argumentaciones, gráfica, técnica y científicamente hablando, respaldando sus tesis con documentación visual irrefutable. Se mostró muy crítico con la industria y la cultura de consumo de recursos actuales, posicionándose frente a la extracción y explotación de materias primas desmedida o; mejor dicho, – bien dicho -, sin medida, sin reparar en los daños medioambientales y culturales que todo ello lleva aparejado; obviando, sin considerar mínimamente las consecuencias que ello supone y que, como nos mostró, pueden manifestarse en lugares físicamente muy lejanos, incluso a miles de kilómetros.

el humo de las cementeras sube muy alto y se va muy lejos

El papel de la industria en nuestro tiempo es clave, el punto medular de esta cuestión es que la línea de investigación de las empresas, a falta de ese “empirismo del calero” tan necesario, debería virar y trabajar en, por y para el desarrollo de la cal como producto industrial desde otra óptica, una óptica, – en palabras del propio Prieto -, más “pensada para la construcción”.

No sólo la cal como conglomerante de las mezclas, sino también las arenas, los áridos en general, juegan un papel crucial a la hora de elaborar las masas de los morteros que después se llevan a la pared, se tienden con la llana y se trabajan a muñequilla u otra técnica cualquiera de acabado. El maestro Prieto nos habló también de un oficio en extinción, el de(l) arenero; hoy en día ralo, difícil de encontrar, casi tanto, como el suyo propio.

De la cantera al horno, de las manos del calero a las manos del estucador que transforman con oficio y saber hacer un material humilde, como es la cal del calero, en un material noble con el que revestir de dignidad las paredes de casas y palacios. Entre los ingredientes de su trabajo: piedra caliza, leña de olivo; “las ramizas de la poda; la mejor leña”, paciencia, mimo, tiento, mucho oído y algo de buen ojo, tiempo, arte, kilómetros de carretera, horas de vuelo… El trabajo del maestro Luis Prieto refleja en buena medida la idiosincrasia y la cultura constructiva del conjunto de nuestra geografía. De Madrid a Galicia, pasando por Morón de la Frontera y, afortunadamente para nosotr@s, también por Aínsa.

Gracias al maestro Prieto aprendimos la importancia de la atención al detalle en su oficio, ya desde el horno:

si entra un jabalón la hornada se pierde” (Hornos de cal de Morón, Museo de la cal, Sevilla, Andalucía)

El oficio de la cal, es un arte de los sentidos y de la emoción y eso; en palabras del maestro, es algo que

lo palpas, lo ves, lo notas, lo sientes,…

Son muchos años de trayectoria profesional y parece que su voz, como el corazón de las piedras calizas más duras, no se quema ni siquiera con el crepitoso fuego del horno de la actualidad. Un honor poder contar con testimonios como el del maestro Luis Prieto quien, desde su humilde estudio en la Latina, en Madrid, continúa formando a las nuevas generaciones en las artes de la cal, del yeso y también del colorir, trayendo esa necesaria nota de color libre y graso a las jornadas, aportando su “saber y sabor del oficio”, luchando para que todo ese esfuerzo de siglos no se pierda entre tanto humo, para que no caiga en el olvido, enterrado a cal y canto, porque; ya se sabe…, “todas estas cosas y tal y cual”.

(…) Pausa para el café. Descendemos en un periquete las escaleras del torreón. Más caras conocidas. Café con pastas. En torno a una mesa, muy castellana, arropados por la abigarrada sombra de la copa de un árbol compartimos tertulia, entre otr@s, con la arquitecta técnica Ana Gordillo y el arquitecto Luis Pastor, de BIOCONSTRUIBLE, recién llegados de tierras pucelanas, de la antigua capital del Reino de España, Valladolid, del Museo Patio Herreriano donde, junto con otras compañeras, como Pilar Diez, venían de ultimar la instalación de una propuesta conjunta de varias Instituciones, el Colegio de Arquitectos y la Escuela de Arquitectura de la ciudad, con motivo de la celebración del Día Mundial de la Arquitectura, bajo el título “Valladolid efímera”, visitable hasta el próximo día 22.10.2019. También estaba Andrés M., segoviano. Como os decía, todo muy castellano… La conversación estaba tan entretenida que no veíamos la hora de regresar.

Tras el receso, de vuelta, ya en la sala, minutos más tarde, durante otra destacable intervención, la arquitecta Sonia Hernández nos hablaba de la importancia del lenguaje espacial, abordando el tema de la psicología ambiental, una cuestión que, – lejos de poder ser tildada como menor -, debería ocupar también y, con mayor frecuencia, nuestra atención y preocupación, teniendo en cuenta que la arquitectura es “escenario de vida”, que las arquitecturas son “espacios donde suceden cosas”. Hernández retomó la cuestión de “género” en el diseño de los espacios que habitamos. Habló también sobre el color y las asociaciones mentales que se derivan de su uso, destacando la importancia de la emoción que éstos despiertan en nosotr@s.

¿qué emoción provoca el color?

La envolvente de nuestros hogares debería ser tan rica en matices como la Naturaleza misma, cambiante, vibrante, viva, orgánica.

¿dónde sucede la vida, dónde tiendes la ropa?

Son esas preguntas que esta arquitecta dejó en el aire y que muchas veces un@ se plantea cuando tiene ocasión de asomarse a los planos del catálogo de una promoción de viviendas de nueva planta.

La apuesta de esta profesional era la de seguir contribuyendo a la construcción de una arquitectura más amable, re-equilibrar las c@sas, “entender toda esa complejidad para trabajar”, siendo un poquito más  conscientes de esa particular condición de la arquitectura, de que “la arquitectura te envuelve”. Arquitectura con “f”, arquitectura en “f”, una vez más.

Y así, después de una sesión matinal tan intensa llegaba el tiempo para el descanso, para recuperar algo de fuerzas y departir sobre el contenido y el transcurso de las jornadas. Paellada recibida con ovación para después arrancarse por filigranen, bulerías de la tierra; la tapia más moderna y los últimos trabajos, recién salidos del horno, del profesor Martín Rauch, miembro de la UNESCO, cuya obra se sitúa a la vanguardia de la arquitectura más contemporánea, – por méritos propios -, como demuestran sus proyectos más recientes. El trabajo de Rauch ha sido erigido involuntariamente, – también aquí hoy-, como uno de los iconos del momento, un tótem, un referente; musa y figura dentro del panorama internacional de arquitect@s estrella. Paradojas de nuestro tiempo, lo mejor de todo, es que Rauch ni siquiera es arquitecto de carrera aunque su formación, escuela, lenguaje y trayectoria sí lo sean en buena medida; en cierto sentido.

La ponencia magistral de Rauch, que fue traducida simultáneamente al español por otra compañera era, sin duda, una de las más esperadas de esta edición. El éxito de público asistente fue total. Tanta era la expectación que no se escuchó ni un solo murmullo durante toda su intervención.

Resulta que lo que vino a defender una de las personas que más lejos ha llevado la tecnificación del proceso de construcción con tapia de tierra hasta hoy, es una vuelta a los orígenes, trabajar en los márgenes del tiempo, aprender y superar el error para seguir avanzando, experimentar en y con la casa de un@. Sin duda, todo un reto.

lehm + ton + erde

técnica, artesanía + belleza + salud

Si tuviera que definir escuetamente su trabajo lo haría a partir de las materias primas que parecen definirlo: artesanía y oficio, prefabricación y digitalización, investigación, innovación, audacia, empatía y capacidad resolutiva aderezadas con notas de sensualidad y evocación. Sus trabajos; masivos y pesados  son, sin embargo, no obstante, pensados y ejecutados con la delicadeza y sensibilidad de la milenaria acupuntura china, de gran belleza contenida, ejecutados con una precisión y racionalidad exquisitas.

La visita de Rauch, con su sola presencia respaldada por imágenes, nos brindó la oportunidad de asomarnos a otros contextos y geografías, abriendo una ventana de posibilidades, todo un mundo, un horizonte esperanzador para la arquitectura y la construcción de/con tierra y quienes aspiran o aspiren a ganarse la vida desempeñando este oficio.

es muy importante cómo se construye esta tercera piel

De modo que sí; ahora sí, lo confieso, me rindo ante la evidencia, una imagen vale más que mil palabras.

Y acepto también que mil imágenes, que es un número que quizás se aproxime bastante al de las fotografías que expuso y compartió el profesor Rauch, valen también más que un millón de palabras. Mi austriaco no es muy bueno, no es el mejor que digamos pero, sí pude pescar esa palabra: filigranen, esa palabra que, – imagino -, significa filigrana traducido al castellano. Filigranas de barro es lo que este genio, este artista, este técnico, este profesional inclasificable, tan imposible y difícil de etiquetar, nos obsequió, compartiendo con tod@s nosotr@s un pedacito de su propia experiencia vital y profesional, colocando la última pieza, la clave del arco de estas jornadas tan “puzolánicas”.

Los medios de comunicación también se hicieron eco de la noticia y acudieron hasta Aínsa a cubrir el evento. El programa de Antena Aragón en abierto le dio cobertura y espacio en su programación de tarde, en directo, entrevistas a l@s asistentes incluidas. También medios digitales, como Sobrarbe Digital se acercaron hasta el lugar de celebración de la jornadas, contribuyendo a su divulgación y difusión pública, más allá de la comarca, un poquito más allá de los cuatro metros y medio de los que hablaba Espinosa.

La programación del sábado se cerraba con una suerte de foro con Borja Izaola (ECOOO) como facilitador de la actividad y Andrés Martínez en calidad de moderador de la misma. Una lluvia de ideas que, en entre otros objetivos, buscaba complementar e ir más allá de lo aprendido durante las diferentes intervenciones de l@s ponentes invita_2, seguir buscando y tendiendo puentes de diálogo y encuentro, no sólo entre técnic@s sino también entre la gente en general.

[ … ] Hora de retirarse.

¿Y mi chaqueta? Mi chaqueta se había quedado arriba, en la sala del torreón, descansando sobre el respaldo de un butacón. Por suerte, Patricia, la responsable del Ayuntamiento estaba allí para rescatarnos a ambos; a mi parca, de su cautivero y a mí, de coger un resfriado por el fresquibiris que empezaba a hacer.

El equipo de la organización había invitado a JM a compartir velada con ell@s. Como no me apetecía cenar solo les pregunté a Arantxa, una antigua compañera con la que había coincidido en otros cursos, y José Vicente, al que habíamos tenido ocasión de conocer durante la comida de mediodía, si les apetecía que cenásemos junt@s. Dicho y hecho. Formamos un trío de excepción. Hicimos buenas migas y acertamos con el local. No me habría imaginado un sitio así detrás de la fachada que asomaba a la calle, fue una grata sorpresa. Como era sábado, había muy buen ambiente. La cena estuvo riquísima y la conversación resultó de lo más entretenida. Con la excusa, l@s tres pudimos conocernos un poquito mejor y pasamos un rato muy divertido, en la mejor compañía, entre amig@s. No pude evitar preguntar a JV por su faceta de editor, dentro del ámbito de la permacultura.

Y así, después de un reconfortante té, con “t” de tierra, llegaron el sueño y la noche.

[ 30.09.2019 ] DE DESPEDIDA

Dentro del esquema organizativo de las jornadas y en paralelo, también encontró cabida, bajo las instalaciones de la carpa adyacente que ocupaba parcialmente el patio del recinto amurallado, un espacio dedicado a las iniciativas y proyectos empresariales del sector. Este espacio sirvió para dar visibilidad, aglutinar y reunir a un notable número de artesan@s, casas comerciales, emprendedores y productos relacionados de uno u otro modo con el campo de la bioconstrucción, con la temática sobre la que pivotaban las jornadas.

Es importante reseñar que desde los puestos, la gente de sus equipos, trabaja por ofrecer soluciones técnicas que buscan dar respuesta a preguntas concretas, necesidades que se plantean a la hora de abordar cualquier proyecto en el que se quiera integrar y afrontar la cuestión del respeto por y hacia la Naturaleza de forma rigurosa, integral (global) y transversal, desde la concepción del mismo.

Por ejemplo, en determinados contextos, bien sea por decisión personal, bien sea por criterio proyectual o bien por mera necesidad, depender siempre del agua de la cisterna a la hora de ir al baño, puede llegar a ser una mierda, un verdadero marrón. Tener que tirar de la taza del váter, en ocasiones puede resultar imposible. Como solución; como alternativa, desde el ámbito tecnológico empresas como PERMAPETRA plantean el uso de baños secos cuyo empleo da como resultado, no un problema desechable o añadido, sino tierra vegetal, tierra fértil, humus listo para ser empleado como abono en la huerta, en la maceta del geranio del balcón, en el tiesto del alféizar de la ventana, o en la tomatera de la jardinera en la terraza. Como veis, seguimos a vueltas con eso de “lo necesario”.

Y necesario es también disfrutar del momento en la mejor compañía. La carpa también fue lugar de re-encuentro para tod@s y, particularmente, también para mí. En las Jornadas de Bioconstrucción de Aínsa tuvimos ocasión de coincidir con un buen número de viej@s compañer@s.

Como cierre de esta página del diario me gustaría recuperar un puñado de notas entresacadas de la última conversación de la mañana, de vermuteo, con José María Sastre M. (arqui-terra) y Ana R., arquitecta llegada ex profeso desde Granada quien, desde su trabajo y experiencia personal, nos hablaba de la necesidad de desetiquetar la arquitectura, de la necesidad de desmaquillar el lenguaje con que acostumbra a revestirse; demasiadas siglas y acrónimos para definir un mismo concepto, – quizás, sólo quizás-.

Gracias a su testimonio pudimos constatar  que los problemas a los que se enfrentan l@s técnic@s de los ayuntamientos en la lejanía como el de Güejar de la Sierra no distan demasiado de los que deben abordar en la tierra del Sobrarbe, tampoco de los de mi propio terruño, tierra adentro, allá por tierras castellanas, ni de los de Zaragoza, la ciudad en la que vivo, ni tampoco, por extensión, en el conjunto de nuestro territorio. Como dificultad añadida, la propia Ana, señalaba la merma patrimonial que supone la pérdida de los oficios y el rechazo y recelo que el empleo de técnicas y materiales tradicionales como el barro, el yeso y/o la cal suscita hoy día entre los albañiles locales. Precisamente, el día anterior, esto también había quedado patente, cuando durante la ponencia de Petra Jebens, en el transcurso de la intervención de uno de sus clientes, comentaron y compartieron con el público asistente lo mucho que habían tenido que insistir para que las ventanas de madera fueran recibidas, – puestas en su sitio, debidamente aplomadas, sentadas y selladas -, con materiales tradicionales (yeso y esparto) y no con espuma de polinosequé. No creo que se trate sólo de una simple anécdota, de una coincidencia sino, más bien, de un síntoma que nos avisa de que algo falla, de que algo está fallando.

Al hilo de esto, me gustaría apuntar que, entre otros aspectos, desde el IEB, presidido por Petra, se ocupan de desvelar y traducir el etiquetado de esos productos que con tanto entusiasmo y familiaridad hemos acogido, acogemos e introducimos en el seno de nuestros hogares, perfectamente integrados en la piel de las paredes y; en general, en los espacios que habitamos, informando y re-educando en materia de baubiología, como tuvimos ocasión de comprobar el día anterior durante la participación de la arquitecta técnica Marta Epelde con su ponencia “Materiales para la tercera piel: revestimientos y pinturas interiores”, desde la que nos invitaba a “vivir de otra manera”. La propia Epelde señalaba que del mismo modo que comer sano no es lo mismo y tiene otro coste, la construcción de los espacios que habitamos también lo tiene. Seguir apostando por la bioconstrucción como solución para dar respuesta a las necesidades y requisitos de nuestros hogares “debería ser otra manera de cuidarnos”, – afirmaba -.

Desde hace años, diferentes instituciones, entidades y plataformas, vienen trabajando distintos aspectos formativos, pedagógicos y divulgativos relacionados directa o indirectamente con la bioconstrucción, buscando despertar una mayor concienciación medioambiental y crítica entre la ciudadanía que, a menudo, se ve relegada a asumir su papel de mer@s consumidores; acríticamente, sin derecho a réplica, sin voz o; mejor dicho, sin alta-voz, porque resulta complicadísimo dar cabida a su discurso en unos medios cuyo tempo, cuyo ritmo vertiginoso, impide trabajar con ese necesario “eslou cuquin” (slow-cooking); esa cocina de puchero, a fuego lento, ingrediente imprescindible, – más que necesario-, también a la hora de cocinar buena arquitectura, arquitectura de la tierra.

Este artículo y los motivos que lo inspiran se enmarcan en ese contexto con la intención de sumarse a ese objetivo divulgativo global, de superar las barreras comunicativas que, habitualmente, distorsionan y ralentizan la transmisión de la información.

Las dificultades a la hora de sacar adelante proyectos de difusión en torno a la bioconstrucción y; en particular, a la arquitectura y la construcción con tierra, siguen siendo muchas. Pilar Díez, arquitecta palentina, chefa de la tierra, como os comentaba antes, co-organizadora de la exposición itinerante Tierra Made in Spain, junto con A.C. lo sabe bien. Tanto ella como su compañero de viaje, Miguel M., artista plástico natural de Palencia, me comentaban lo complicado que les estaba resultando encontrar recursos financieros y apoyo institucional para dar visibilidad a la exposición. No deja de ser curioso que lo que en Europa resulta premiado y elevado a la categoría de modelo aquí, en la Europa Sur, acostumbra a pasar desapercibido, desatendido y no sé si también maltratado en la medida que ignorado por los diferentes organismos públicos y privados de los que un@ esperaría un mejor trato, más ahora si cabe, en un momento tan crítico para la Humanidad, en el que la ECOLOGÍA con mayúsculas gana cada día más protagonismo, con la Naturaleza doliéndose como se duele y una economía tan volátil, todavía aún hoy, – por uno u otro motivo -,  tan petróleo-dependiente.

Los miembros de este equipo estamos convencidos de que entre tod@s podremos darle un giro a esta situación y revertirla, de ahí que nos hayamos embarcado en estas Jornadas de Bioconstrucción.

(…) Por fin nos decidimos a abandonar la carpa, camino al caserío del pueblo. En los aledaños de la muralla, puertas afuera, junto al mirador flanqueado por árboles contiguo al camino que conduce a la plaza, había instalado un pequeño mercadillo con varios puestos de tenderos, entre ellos, uno de antigüedades, zarrios, bártulos y cacharros de lo más curiosos, regentado por Joaquín Campo, vecino de Banastón, en la misma Aínsa. Al acercarnos, se me ocurrió preguntarle si tenía alguna talocha entre su ajuar y la sorpresa fue que sí, que todavía conservaba algunas herramientas de yesaire, de yesero, que había recuperado tiempo atrás en la zona. Ajustamos el precio y me obsequió con un buen apretón de manos.

– aquí tienes tu reliquia… – me dijo-.

Por mi parte, a título personal, como investigador independiente, vengo trabajando desde hace tiempo en un pequeño proyecto, una muestra itinerante, una colección abierta al público que busca contribuir a la difusión y recuperación de los oficios del barro, la tapia, el tapialejo, el adobe (las adobas en tierras aragonesas), la torta, el rebozado… Recupero talochas e historias, las dibujo y las comparto para que la gente se anime a hacer las suyas propias, en un particular sentido “elogio del abuel@”, un pequeño homenaje/tributo a l@s mayores. Esas talochas y sus historias viajan conmigo, viajamos junt@s.

(…) Finalmente, a eso de las tres y pico de la tarde, tras una fugaz comida en uno de los muchos restaurantes enfocados al turismo que han surgido en el pueblo como las setas tras la lluvia de verano en el monte, se atisbaba la hora de regresar a nuestros quehaceres habituales, con el lunes y la vuelta a la rutina en el horizonte de la tarde del domingo, eso sí, todavía con tiempo para una última parada antes de dirigirnos hacia la Intermodal de Zaragoza, donde JM cogería el bus que le llevaría camino de vuelta a casa, a tierras burgalesas.

Al llegar a Huesca, tomamos el desvío hacia Ayerbe, el pueblo de la Castellarnau, y nos detuvimos en las inmediaciones del CDAN, el Centro de Arte que alberga parte de la colección del pintor Beulas y su Fundación. Una obra sublime del arquitecto Rafael Moneo que no tiene parangón, un hito visual; un discreto referente en el paisaje. Una construcción que, como las cepas del viñedo que la rodean, surge de la misma tierra, desafiando la gravedad y lo agreste del clima del lugar, enfrentándose a un terreno tan, a priori, jasco, poco propicio para su desarrollo. Como uno de esos abigarrados guardaviñas de antaño, construido con la tierra del sitio, sus paredes sinuosas, de exquisita curvatura, como las de un humilde botijo de barro, albergan tras la sensualidad y feminidad de su voluptuosa e infinita línea, el silencio lechoso  y algodonoso que da cobijo a la mirada y pensamiento del artista hecho lienzo, meciéndose entre las olas en un mar de cierzo y taninos; cubierto ya por las escamas de óxido del otoño, del color propio de esta estación del año que, como si se tratase de una alfombra de hojarasca, viste el paisaje tiznándolo de marrones tostados.

No hubo tiempo para más. Las saetas del reloj apremiaban. Vuelta a la carretera.

Y así llegamos al final del finde y de este artículo, y no me importa reconocer una vez más que, en efecto:

“Una imagen vale más que mil palabras”

Pero…

¿Vale también una imagen más que cinco mil y pico palabras, que son las que componen este artículo?

Sinceramente, hubiera preferido ser capaz de sintetizar y sincretizar este trabajo en un twit de ciento y pico caracteres, pero no pudo ser. Lo dejaré para la próxima.

; )

Con este texto, que cuenta como punto de partida con el manojo de apuntes y garabatos de un cuadernillo de bolsillo tomados durante las jornadas, aderezados con otras tantas reflexiones, – que no conclusiones -, confiamos haber aportado nuestro granito de arena en lo que se refiere a acercar el contenido de esta nueva edición de las Jornadas de Bioconstrucción, – y van dieceséis, 14 en Graús y las 2 últimas en  Aínsa -, a tod@s aquéll@s que, por uno u otro motivo, no tuvisteis ocasión u oportunidad de acercaros hasta las mismas.

Nosotr@s entendemos que valió la pena el esfuerzo.

Ahora sí, os decimos adiós.

Sólo nos resta agradecer especialmente las sonrisas de l@s viej@s amig@s y compañer@s al re-encontrarnos y a l@s nuev@s, por hacernos un hueco en sus conversaciones, en su mesa, en la silla de al lado, junto a los stands, por hacernos partícipes de sus proyectos, anhelos y sueños: a Patricia (Aínsa), María F. (Zaragoza), Toni M. (…), Clara (Pamplona), Arantxa (Zaragoza), Andrés M. (Segovia), Pedro B. (Zaragoza), Bea (Zuera), Jesús (Artosilla), Ana G. (Valladolid), Luis Pastor (Valladolid), Pilar D. (Palencia), Miguel M. (Palencia), Ana R. (Güejar), Daniel (…), Chumari (…), José Vicente (Castellón)… y cómo no, a Chema (Valladolid), por su esfuerzo, dedicación, cabezonería y entrega.

Hoy suena en mi habitación: “as coisas” de arnaldo antunes

ENLACES DE INTERÉS

http://alacarta.aragontelevision.es/programas/aragon-en-abierto/sabado-28-de-septiembre-28092019-1818

http://www.ainsa-sobrarbe.es/ (Ayuntamiento de Aínsa)

https://villadeainsa.com/agenda/16a-jornadas-tecnicas-y-feria-de-bioconstruccion-ainsa/

https://www.sobrarbedigital.com/ainsa-acogera-de-nuevo-las-jornadas-sobre-la-bioconstruccion-en-septiembre/

https://www.sobrarbedigital.com/la-feria-bioconstruccion-cierra-exito-audios/

http://www.ecohabitar.org/16a-jornadas-tecnicas-de-bioconstruccion-en-ainsa/ (Toni Marín)

https://villadeainsa.com/agenda/exposicion-itinerante-arquitectura-de-tierra-hoy-del-27-al-29-de-septiembre/

https://www.baubiologie.es/ (Petra Jebens)

https://www.baubiologie.es/masterclass María Figols González, arquitecta técnica (2019): Hermeticidad en envolventes y salud: aportaciones desde la bioconstrucción / Instituto Español de Baubiología

https://www.facebook.com/groups/arqui.terra/

www.lehmtonerde.at (Martin Rauch)

http://arquitecturadeentorno.es/ (Pedro Bel)

http://arquitectura.edraculturaynatura.com (Ángels Castellarnau)

https://www.facebook.com/madeintierraspain/ arquitectura de tierra hoy, Ángels Castellarnau + Pilar Díez, Made in tierra Spain

www.bioconstruible.com (Ana Gordillo aqta técnica, Luis pastor aqto)

http://museocaldemoron.com (Manuel)

https://artesdelascalesylosyesos.blog/luis-prieto (Luis Prieto, maestro estucador, estuquista)

https://ecooo.es  (Borja Izaola, Revolución Solar)

FERIA BIOCONSTRUCCIÓN AÍNSA 2019

BIHHO (biohabitabilidad) www.biho.com

ECOHABITAR (revista) www.ecohabitar.org

IEB (instituto español baubiología) www.baubiologie.es

PERMAPETRA (baño seco) www.permapetra.com

AIXENA (cooperativa bioconstrucción) www.aixenabioconstrucción.com

GREEN GROUPING (fotovoltaica) www.greengrouping.com

DCAL NATURAL (elaboración cal) www.dcalnatural.com

AISLAPLAN (aislamientos naturales) www.aislaplan.com

ECOPAJA (bioconstrucción modular) www.ecopaja.com

ERNESTO CÁNCER S.L (material bioconstrucción) www.ernestocancer.com

MYM ECOFASHION (tienda ecológica) www.mym-ecofashion.com

SOCYR (aislamientos ecológicos, impermeabilización) www.socyr.com

SWALLOW BRICK (construcción ecológica, restauración patrimonio) www.marobasl.es

ARTEVIDRIO (vidrieras artística emplomadas) http://www.artevidrio.com

TALOCHA SOBRARBINA LLANA DE MADERA TABLÓN DE YESAIRE XVI JORNADAS BIOCONSTRUCCIÓN AÍNSA 2019 @arrebossart lagunas tello, ruben

Sólo por si alguien todavía echa de menos esa imagen del refranero, incluimos también el dibujo (apunte) de una TALOCHA SOBRARBINA, recuperada por Joaquín C. (Banastón, Aínsa)

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