REBOZAR: POR QUÉ / PARA QUÉ (¿?)

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¿Buscas justificaciones, motivos, razones ó… excusas, – un buen pretexto -, como yo?

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Aquí va un puñado de ell@s:

  • Para proteger el alimento al que recubre durante y tras su elaboración, para preservarlo y conservarlo en buen estado (jugoso, esponjoso, tierno) durante más tiempo. Recubriendo el alimento con la pasta/masa de rebozado conseguimos evitar un calentamiento excesivo del alimento. Podría decirse que el rebozado actúa como una barrera frente a las altas temperaturas del aceite durante su preparación/elaboración. El alimento no se reseca tanto, conserva cierta humedad de equilibrio, cierta ternez gracias al recubrimiento por la “costra” de rebozado.
  • Por ser una forma relativamente sencilla de preparar tanto alimentos “crudos” como “cocidos”: carnes, pescados, verduras, frutas, lácteos…
  • Para conseguir un maridaje de texturas; doble, a un tiempo singular y característico, un juego de contrastes en boca que permite que el alimento, – en su interior-, quede jugoso, esponjoso, mientras que el exterior, el rebozado en sí, aporta el toque crujiente, procurando al comensal el aporte de mordiente, el “crunch”, el “bit”.
  • Aporte de un toque de sabor añadido, característico, compartiendo protagonismo con el contenido
  • Permite prolongar el tiempo de exposición al “fuego” (aceite a temperatura aprox 180 ºC) del alimento que de otro modo, podría resultar excesivo
  • Porque habilita la posibilidad de jugar con el color y el emplatado, mejorando el aspecto del alimento, del “plato”, de la “tapa”, del “pintxo”, de la “banderilla”, haciéndolo más apetitoso a la vista, más “apetecible”, más “tentador”, – cuestión de “marketing de barra & cocina” si se quiere ver así
  • Abre la variedad del menú, ampliamos oferta con recursos básicos “a mano” en cualquier cocina
  • Nos permite comer de pie, con las manos, con los deods, prescindiendo (opcional) de los cubiertos. De ahí que sean tan habituales en las barras de nuestros bares
  • Al rebozar estamos añadiendo valor alimenticio a nuestros platos (también calorías). De modo que ese bocado se hace más consistente y aportamos otra serie de nutrientes, vitaminas, proteínas, etc… Lo que supone también una serie de pros y cons que conviene analizar y tener presente desde el punto de vista dietético y nutricional
  • Posibilita recalentado
  • Porque es divertido, oculta lo que queda debajo, lo que queda detrás, lo que queda dentro, es un estuche, una caja, un baúl del tesoro
  • Por motivos culturales. Los distintos rebozados (y me atrevo a incluir también aquí “adobes, adobados”), son típicos de diferentes regiones, entran dentro de la idiosincrasia de los lugares, forman parte de su riqueza gastronómica, del lenguaje y arte culinario local, familiar, del saber popular, de la tradición más arraigada y la vanguardia más transgresora

Y aquí os dejo una razón más, mi preferida:

  • porque disfruto embarrándome las manos con el rebozado, porque me pirra su sabor, porque me encanta, porque disfruto con ello, porque me enamora, porque me apasiona lo suculento de cualquier bocado rebozado

Y la tuya…

¿Cuál es la tuya? ¿Cuáles son las tuyas?

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